sábado

- Los ojos llorosos y el corazón sangrante.

- Eres un monstruo.- dije.
- ¿Yo? -preguntó mientras soltaba una carcajada.- No, la vida sí que es un verdadero monstruo, yo sólo he aprendido de lo que he visto.
Y tras decir eso, se giró y se fue, con el dedo en el gatillo del arma en todo momento, por si decidía retenerlo. Se fue tal y como había llegado, en una ola de confusión
Y nunca más se le volvió a ver por aquí, me dejó para siempre, con los ojos llorosos y el corazón sangrante.

domingo

- Piensa en ello.

Vas andando por la calle, atendiendo a la canción que suena en tus cascos y ves a esa anciana tirando del carrito con la compra mientras atiende a su nieto, y te das cuenta 'esa misma anciana podría ser yo dentro de unos cuantos años', miras a la acera de enfrente y ves a mujer atendiendo una tienda con cara de cansada 'también ese podría ser mi futuro' pasa por tu cabeza, 'o también podría ser la mujer de la esquina que le da la mano a su marido y sostiene a su hijo en los brazos'; y la idea explota en tu mente 'yo seré ellas, cada una de ellas; yo podría ser cada una de las personas con las que me cruzo por la calle'. Y piensas arrepentida: debería haberle dado las gracias a la vecina que me sujetó la puerta esta mañana para que yo pudiese pasar a pesar de que ella estaba cargada de bolsas, ya que, al fin y al cabo, yo seré cada una de las personas con las que diariamente me encuentro.

Piénsalo, hoy estás en tu cuerpo, pero mañana puedes estar en el de cualquier otra persona, quizá mañana no seas tú quien tiene el poder sobre las cosas, y dependas del resto del mundo, ¿no te hace pensar que quizás sea hora de ser un poco más considerado con todos, para que así cuando dependas de los demás te traten como esperas?