miércoles

- A veces te rompen tanto que llega un momento en el que


te quedas sin corazón que pueda volver a destruirse.



Un día como hoy, se derrumbó, aquella muchachita ahogada ya en las amargas palabras que le dirigían, en las críticas hirientes, en la áspera soledad, en el interminable llanto, en aquel corrosivo dolor. Su achicado amor propio, su inofensiva personalidad, su solitario corazón, todo, todo se desplomó como si de una montaña vieja se tratase, pero sin hacer ruido, sin llamar la atención, sin que nadie se diese cuenta ni de se preocupase por ella, como había sido siempre


Y nunca dio salido de su aislamiento, nunca superó sus miedos, nunca vivió realmente... nunca amó, en su corazón reinó el terror, el miedo, la soledad y la tristeza.

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