jueves

Él se quedó prendido en su mirada, ella lo hipnotizaba totalmente, cuando estaba con ella entraba en un trance, y aquella noche se había ilusionado tanto que los hechos precipitados que a continuación sucedieron lo destrozaron completamente. Él estaba convencido de que no olvidaría ese día, y efectivamente no lo olvididará, pero no pasó lo que él esperaba, sino todo lo contrario. Esa noche ella se hayaba bellísima, o eso pensaba él, pero su actitud no era tan alegre como la de costumbre, ni su sonrisa tan deslumbrante, y mucho menos sus ojos mostraban el interior de su alma como normalmente que le traicionaban cuando estaba alegre, triste, con alguna sorpresa preparada... No, aquella noche parecía una persona diferente, sin ese cúmulo de emociones y pensamientos alocados que normalmente pululaban por su mente, parecía mucho más madura que habitualmente. Y él no se dio cuenta de lo mucho que ella estaba diferente esa noche, pues cuando ella le comunicó que debía irse del país, que debían separarse para nunca más volver a estar juntos, que ni siquiera podrían comunicarse entre ellos, y olvidarse de todos los bellos momentos que juntos habían disfrutado, él pensó que era una broma, se negaba a creer que la chica que le había reconfortado el corazón y durante esos diez años le había dado todo su amor ahora lo dejara como si nada hubiese entre ellos, como si no tuvieran ningún vínculo de unión y pudieran separarse como unos simples desconocidos; pero ella estaba hablando muy seria, sus ojos no vacilaban, él no sabía ni los motivos por los cuales ella ahora después de todo lo sucedido lo abandonaba y en un ataque repentino de ira, le estampó en la cara todas las veces que él había sido su pañuelo de lágrimas sin ni siquiera protestar, todas las veces que había corrido hasta su casa a media noche sólo porque ella se sentía desdichada, todas las veces que se mostró dulce y comprensible con ella, todos los errores que él le pasó por alto y la apoyó, y que después de tantas y tantas veces en las que compartieron momentos hermosos ella ahora sabe dios por qué lo dejaba, solo, sin nada que le permitiera salir adelante, él no soportaba aquello, pero ella ya había tomado su decisión y en dos horas tenía que estar en el aeropuerto a partir a no sé sabe donde para separar dos vidas que nunca deberías ser separadas. Ella muy fría dijo que todo lo que le reprochaba era cierto, pero que nadie le pidió que hiciera todo eso, que sólo se mostró amable con ella porque él quiso, que ella nunca le había exigido nada, y que ahora ella marchaba por su voluntad, ella quería irse, y podía, que aún que no estaba bien irse sin él y dejarlo solo no podía estar siempre pendiente de él, que ella no le pidió nunca nada, y él tampoco podía exigirle nada a ella, y dicho eso, ella soltó el "Adiós" más duro al que él jamás se tuvo que enfrentar y se fue para siempre con una frialdad que él jamás había visto y sin ninguna muestra de afecto por él.

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